En la última década, el universo televisivo ha trascendido su papel tradicional como simple entretenimiento para convertirse en una de las mayores fuentes de inspiración para la industria de la moda. Lejos quedaron los días en que las pasarelas dictaban exclusivamente las tendencias. Hoy, personajes ficticios, ambientaciones cuidadosamente elaboradas y vestuarios estilizados son capaces de desencadenar verdaderas revoluciones estéticas en la vida real. Este fenómeno se ha intensificado con el auge de las plataformas de streaming, que no solo democratizaron el acceso a contenidos de calidad, sino que también aceleraron la propagación de referencias visuales globales.
A continuación, exploramos algunas de las series de televisión que han ejercido una influencia notable en el mundo de la moda, transformando estilos, reviviendo épocas y consolidando identidades estéticas que han saltado de la pantalla al guardarropa cotidiano.
1. Euphoria (HBO): La moda como expresión emocional
Desde su estreno en 2019, Euphoria no solo capturó la atención del público por su narrativa cruda y emocional, sino por una propuesta visual audaz que redefinió el vestuario adolescente. Cada personaje representa una identidad estilística bien definida, que mezcla elementos retro con estética futurista. El maquillaje brillante, con abundancia de glitter, delineados experimentales y sombras coloridas, se convirtió en un sello distintivo que rápidamente fue replicado por marcas de cosméticos y creadores de contenido en redes sociales.
Las prendas ajustadas, los colores neón y las transparencias reflejan no solo tendencias, sino emociones. Maddy, Cassie, Rue y Jules no visten simplemente para lucir bien; cada look es una narrativa visual que acompaña su desarrollo personal. Euphoria revitalizó la estética Y2K, con un enfoque mucho más emocional, y consolidó el concepto de moda como extensión de la psique.
2. The Queen’s Gambit (Netflix): El renacer del estilo sesentero
Pocas veces una serie ambientada en los años 60 ha generado tanto impacto en la industria de la moda contemporánea como The Queen’s Gambit. La historia de Beth Harmon no solo fascinó al público por su trama envolvente, sino que puso bajo los reflectores un estilo clásico, sobrio y elegante que muchos habían olvidado.
Los trajes de dos piezas, los cuellos altos, los abrigos estructurados y las siluetas marcadas se reinterpretaron en colecciones de diseñadores de renombre tras el éxito de la serie. La paleta de colores —dominada por tonos tierra, pasteles y blancos— marcó presencia en vitrinas y editoriales de moda durante meses. Más que una tendencia pasajera, The Queen’s Gambit revalorizó el arte de vestir con sobriedad, con atención al detalle y con una estética atemporal.
3. Emily in Paris (Netflix): Exceso, color y glamour sin pedir disculpas
La serie protagonizada por Lily Collins desató opiniones divididas, pero en un aspecto todos coinciden: Emily in Paris es un banquete visual para los amantes de la moda. La estilización de Emily, claramente influenciada por íconos como Carrie Bradshaw de Sex and the City —también creada por Darren Star—, no teme a la mezcla de estampados, a los accesorios llamativos ni al uso exagerado del color.
A lo largo de las temporadas, el vestuario combina alta costura con marcas accesibles, y presenta una visión romántica, idealizada y a veces irreal de la moda parisina. No obstante, su impacto es innegable: búsquedas de artículos específicos usados por la protagonista se disparan tras cada episodio, y varios de sus looks se vuelven virales, marcando pautas en el consumo de moda global.
4. Stranger Things (Netflix): La nostalgia como motor estético
La ambientación ochentera de Stranger Things no solo ayudó a construir una atmósfera auténtica y envolvente, sino que desató una oleada de nostalgia que se tradujo en un regreso del estilo retro. Prendas deportivas con aire vintage, jeans de tiro alto, chaquetas bomber, camisetas gráficas y zapatillas clásicas volvieron a formar parte del lenguaje cotidiano de la moda juvenil.
Firmas como Levi’s, Nike y H&M lanzaron colecciones inspiradas en la serie, y las gafas grandes, los peinados con volumen y las paletas de colores intensos encontraron su lugar en las calles. Más que emular una época, Stranger Things logró resignificarla y hacerla deseable para nuevas generaciones.
5. Bridgerton (Netflix): La estética regencia reinventada
El fenómeno Bridgerton, con su interpretación moderna de la Inglaterra de la Regencia, demostró que el pasado puede ser tan relevante como el presente cuando se trata de estilo. Vestidos imperio, corsets, guantes largos, encajes, perlas y tocados elaborados resurgieron como tendencia tras el debut de la serie.
La llamada “Regencycore” —tendencia estética inspirada en esa época— ganó popularidad en redes sociales y plataformas como TikTok, donde usuarios crearon versiones modernas del vestuario de Daphne, Eloise y compañía. Incluso marcas de moda nupcial y de lujo adoptaron elementos del estilo Bridgerton en sus colecciones. La serie no solo celebró la opulencia, sino que invitó a la fantasía y al escapismo, elementos claves en momentos de incertidumbre global.
6. Succession (HBO): El lujo silencioso y el auge del ‘quiet luxury’
En contraposición al exceso de colores y brillos de otras producciones, Succession instauró una nueva visión de elegancia: la del lujo silencioso. Las prendas de los Roy, en especial de Shiv y Kendall, reflejan un minimalismo caro, sobrio, sin logos aparentes, pero con materiales de altísima calidad. Esta estética resonó con el auge del llamado quiet luxury, que prioriza lo discreto sobre lo ostentoso.
Marcas como Loro Piana, The Row y Brunello Cucinelli ganaron notoriedad gracias al estilo de Succession, y muchas firmas replantearon su estrategia visual para adoptar un discurso menos explícito, mas igualmente sofisticado. En tiempos de incertidumbre económica, esta discreta opulencia resulta especialmente atractiva para un público que busca elegancia sin exhibicionismo.
7. Killing Eve (BBC): El arte de vestir con irreverencia y poder
Villanelle, interpretada por Jodie Comer, se convirtió en un ícono fashionista desde los primeros episodios de Killing Eve. Su estilo ecléctico, vanguardista y a menudo teatral desafía las normas tradicionales de género, clase y etiqueta. La asesina serial se convierte en musa de la moda no solo por lo que lleva, sino por cómo lo lleva: con desdén, con poder, con gracia inesperada.
Desde vestidos de tul rosado hasta trajes masculinos de corte impecable, su guardarropa mezcla alta costura con provocación. Killing Eve mostró cómo el vestuario puede ser una extensión del carácter, un medio para intimidar, seducir o simplemente dejar huella.
Reflexiones finales: La pantalla como pasarela
No cabe duda de que las series de televisión actuales han tomado el relevo del cine y de las revistas como plataformas dominantes para influenciar la moda. El acceso inmediato a contenido visual de calidad, la viralización en redes sociales y el deseo de conexión emocional con los personajes han transformado el modo en que vestimos.
La moda, en este nuevo contexto, ya no es solo cuestión de estética o status. Es una herramienta de expresión, de identidad y de narración personal. Y en un mundo cada vez más visual, donde cada imagen cuenta una historia, las series de televisión se han consagrado como narradoras clave de las tendencias que vestimos.
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